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La decisión del gobierno de Chile de restarse del Pacto Global de Migraciones es una mala señal que debe reconsiderarse

Amnistía Internacional ha seguido de cerca las negociaciones del Pacto Global de Migraciones, que se ha desarrollado bajo el alero de Naciones Unidas, por considerar que, pese a ser un acuerdo no vinculante, es una oportunidad para asegurar el compromiso de los Estados para abordar el fenómeno de la migración teniendo en consideración los derechos humanos.
La decisión del gobierno de Chile de restarse del pacto es una mala señal. Chile había sido parte activa en las negociaciones y era considerado uno de los Estados favorables al pacto. La decisión de último minuto de no participar de la cumbre en Marruecos parece estar dando un paso atrás en su compromiso con los derechos de las personas migrantes.
Esto recuerda a la reciente decisión del gobierno de no firmar el Acuerdo de Escazú – Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe – que Chile a último minuto decidió no firmar tras haber sido uno de los dos países que lideró las negociaciones y llamó al evento de firma.
La decisión del gobierno de restarse de instancias internacionales fundamentales para los derechos humanos resulta alarmante; por lo que hacemos un llamado a que se reconsideren estas decisiones que en definitiva van en desmedro de todas las personas y del compromiso del Estado de Chile con los Derechos Humanos en general.