Amnistía Internacional exige a los Estados a detener la instauración de un orden depredador y antiderechos, en un momento crucial para la humanidad.
El mundo está al borde de una nueva era peligrosa, impulsada por los ataques de Estados poderosos, corporaciones y movimientos anti-derechos contra el multilateralismo, el derecho internacional y los derechos humanos, advierte Amnistía Internacional en la nueva versión de su informe anual, El estado de los derechos humanos en el mundo.
Los Estados, los organismos internacionales y la sociedad civil deben rechazar las políticas de apaciguamiento y resistir colectivamente estos ataques para evitar que este nuevo orden se consolide, señaló la organización en su evaluación de la situación de los derechos humanos en 144 países.
¡#LaHumanidadDebeVencer!
Que el 2026 sea el año en que afirmemos nuestra capacidad de acción y demostremos que la historia no es simplemente algo que se nos impone; es algo que podemos construir. Y por el bien de la humanidad, el momento de hacer historia es ahora”.
Agnès Callamard
Secretaria general de Amnistía Internacional

EN CHILE:
Continuó la impunidad por las violaciones de derechos humanos cometidas durante el estallido social de 2019.
Siguió sin implementarse una reforma policial reclamada en múltiples ocasiones. La política migratoria seguía careciendo de enfoque de derechos humanos.
Persistió la violencia contra niños y niñas, adolescentes, mujeres y personas defensoras de los derechos humanos.
Se mantuvo el estado de excepción en el sur del país, que acumula más de 60 prórrogas.
Derecho a verdad, justicia y reparación
El Ministerio Público decidió no proseguir con 1.509 causas de violaciones de derechos humanos cometidas durante el estallido social. Entre las que seguían vigentes, sólo el 1% alcanzó sentencia condenatoria.
La impunidad impera.
Uso excesivo e innecesario de la fuerza
Seguimos sin la urgente reforma policial.
La compra y uso de armas menos letales aún no tiene regulación ni transparencia.
El proyecto de ley sobre el uso de la fuerza sigue tramitándose pese a sus falencias poniendo en riesgo a los más vulnerables.
Derechos de las personas refugiadas y migrantes
Seguimos sin una política migratoria con enfoque de ddhh.
Se profundizaron los discursos violentos anti migrantes durante la campaña presidencial.
Continúan tramitándose varios proyectos de ley que criminalizan la migración.
Derechos de la infancia
El Servicio de Protección Especializada presentó diversos problemas de funcionamiento.
Durante el año se registraron diversos casos de explotación infantil, incluida la de niños y niñas migrantes y refugiados.
Derechos sexuales y reproductivos
En mayo se aprobó un nuevo reglamento sobre aborto para garantizar una atención oportuna. Ese mismo mes, el gobierno presentó ante el Congreso un proyecto para legalizar el aborto en todos los casos durante las primeras 14 semanas de gestación.
Violencia contra mujeres y niñas
Se denunciaron 287 femicidios consumados, frustrados o intentados.
Se registraron 36 mil denuncias por violencia intrafamiliar y 5 mil por delitos sexuales. 1.113 niñas fueron víctimas de delitos, 66% correspondían a delitos sexuales.
Condiciones de reclusión inhumanas
El sistema penitenciario siguió en crisis estructural marcada por hacinamiento extremo —que aumentó y alcanzó 143% en varias cárceles—, falta de preparación para afrontar el crimen organizado, múltiples fugas y diversos errores de gestión.
Derechos de los pueblos indígenas
Continua la criminalización de la defensa de su territorio.
El estado de excepción constitucional de emergencia en la Macrozona Sur alcanzó los 1.395 días de duración, consecuencia de las más de 60 prórrogas aprobadas desde mayo de 2022.
Defensores y defensoras de los derechos humanos
Persistió la desprotección de defensores/as de derechos humanos.
Se registró todo tipo de irregularidades en las investigaciones de Julia Chuñil, además de desapariciones, amenazas de muerte, hostigamiento contra personas mapuche, entre otros.
Derecho al agua
Chile continuó registrando niveles elevados de estrés hídrico según el Atlas de Riesgos Hídricos de Aqueduct y experimentó una crisis asociada a una disminución prolongada de las precipitaciones y falta de agua en las cuencas.

