Todas las personas tienen derechos, sin importar su edad.
Los niños y niñas no son solamente el futuro: son parte del presente. Tienen opiniones, emociones, sueños y una forma única de ver el mundo.
Esta campaña busca responder una pregunta sencilla:
¿Qué pasaría si escucháramos más a los niños y niñas?
Desde esa mirada, los derechos humanos dejan de ser conceptos abstractos y se convierten en experiencias cotidianas relacionadas con ser escuchados, sentirse seguros, jugar, aprender, expresarse y crecer con dignidad.
Los niños y niñas entienden mucho más de justicia, empatía y respeto de lo que los adultos solemos creer.
Cuando se les da espacio para participar, son capaces de reconocer aquello que está bien, aquello que es injusto y aquello que debería cambiar.

