Sylvie Njobati: “La campaña #BringBackNgonnso no es sólo por mi abuelo, sino también por mi pueblo”

En 2018, el abuelo de Sylvie Njobati le habló de una antigua estatua sagrada llamada “Ngonnso”, robada por Alemania durante el periodo colonial (1884-1916) y donada al Museo Etnológico de Berlín por un oficial del ejército alemán llamado Kurt von Pavel.

Ngonnso constituía un pilar cultural para el pueblo Nso —grupo étnico de la región noroccidental de Camerún—, que representaba su historia y su identidad.

El abuelo de Sylvie, que aspiraba a ver la estatua devuelta al lugar al que pertenecía antes de morir, pidió a su nieta que intentara traerla de vuelta a Camerún.

Decidida a hacer que su abuelo se sintiera orgulloso, Sylvie puso en marcha la campaña #BringBackNgonnso (Devuelvan a Ngonnso) y se embarcó en una misión que le cambió la vida…

Mi abuelo tenía 75 años cuando me confió una misión relacionada con una talla en madera de una imagen sagrada llamada Ngonnso.

Ngonnso fue la madre fundadora del pueblo Nso. Tras su muerte, una representación suya en madera adquirió una gran trascendencia y se convirtió en un pilar cultural del pueblo Nso. En nuestras conversaciones, mi abuelo me contó que un oficial colonial alemán llamado Kurt von Pavel la había robado en 1902 y donado al Museo Etnológico de Berlín.

Mi abuelo era sacerdote, un hombre sabio, y mi pilar. Su último deseo era regresar al gran complejo [de pueblos que componen el reino de Nso] que había abandonado, encontrar a Ngonnso y devolverla al lugar que le correspondía. Pero, dada su avanzada edad, necesitaba mi ayuda. Era una oportunidad de volver a conectar con mi cultura, y una historia que se había negado intencionadamente, ya que nunca había llegado a mi conocimiento.

Cuando acepté la misión no sabía gran cosa sobre Ngonnso. Nunca nos hablaron de ella en la escuela pero, después de investigar por mi cuenta y conocer su importancia, entendí que era una oportunidad para educar a otras personas. Si conseguía traer de vuelta a Ngonnso, sería una demostración de la supervivencia de mi pueblo a la época colonial.

La misión no era sólo por mi abuelo, sino también por mi comunidad.

Puesta en marcha de la campaña

Mi comunidad llevaba cerca de 30 años intentando recuperar la estatua. Empecé a organizar charlas en iglesias, grupos comunitarios y escuelas para hablar de la restitución de Ngonnso. Una parte fundamental de mi campaña fueron las grabaciones; yo sabía que, para que mi campaña llegara a mi pueblo y a mi comunidad, tenía que conseguir que fueran a Alemania sin necesidad de trasladarse físicamente hasta allí. Grabé un vídeo con mi abuelo encargándome la misión, para captar la esencia de la campaña. Tuvo mucha fuerza, ya que ayudó a que la gente entendiera la importancia de los objetos, sobre todo en el contexto de Camerún.

Después de iniciar conversaciones con la comunidad, el siguiente paso fue conectar con Alemania y, sobre todo, con las instituciones que tenían la capacidad de tomar decisiones. Para dar vida a la campaña, creé una cuenta de Facebook llamada “página oficial para la restitución de Ngonnso”. De ahí surgió la campaña en redes sociales con la etiqueta #BringBackNgonnso (Devuelvan a Ngonnso).

Averigüé qué instituciones y personas trabajaban sobre la descolonización en Alemania y contacté con ellas; una era la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, la supuesta propietaria de Ngonnso. En menos de dos semanas tuve una reunión con la persona de contacto alemana para las colecciones de artefactos coloniales. En esa conversación supe que ni una persona a título individual ni un miembro de la comunidad podía reclamar la restitución: tenía que hacerlo el rey, el gobierno local, el presidente o la embajada.

Ahora es el momento de actuar

En 2021, Ngonnso iba a ser expuesta en un museo de Alemania, el Humboldt Forum; para nosotros era un sacrilegio. Así que decidí viajar a Alemania para hacer oír mi voz. Durante la visita me reuní con el presidente de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, a quien presenté la carta oficial de solicitud de restitución. Reproduje el vídeo de mi abuelo diciendo que le encantaría ver el regreso de Ngonnso. Se hizo el silencio en la sala. Fue un momento increíble. Finalmente se aceptó mi solicitud de restitución y me prometieron ayuda en el futuro.

Por desgracia, en el transcurso de esa semana de reuniones falleció mi abuelo. Fueron días difíciles, porque yo quería traer de vuelta a Ngonnso antes de que él muriera. Me sentí fatal y me reproché haber sido tan lenta. Pero en nuestra cultura, cuando alguien fallece, trasciende. El fallecimiento de mi abuelo me recordó que la vida es frágil. Si tienes que hacer algo, ahora es el momento.

Me sentí llena de energía y motivada para seguir adelante. Después de todo, las cosas avanzaban rápido: hicimos un taller en 2021, recopilamos los resultados en 2022 y, para junio de ese año, la decisión de restituir Ngonnso a Camerún ya había sido confirmada.

Llamé al rey para decírselo, pero no podía dejar de pensar en mi abuelo. Cuando regresé a Camerún, escribí una carta a mi abuelo y la llevé a su tumba. Hablé con él y le dije que traía buenas noticias. Sabía que estaba sonriendo, dondequiera que estuviera; y sigue sonriéndome ahora.

La restitución es prioritaria para mi país

Eso fue hace cuatro años. Antes de mi campaña, Camerún no tenía ningún interés en la restitución. Pero ahora es un asunto prioritario para el Estado, que ha creado una comisión encargada de los bienes exportados ilegalmente.

Ngonnso sigue sin estar en Camerún, y todo se debe a la política. El siguiente paso serán las negociaciones entre Alemania y el Estado de Camerún. Es muy frustrante que tantas personas hayan muerto sin poder verlo.

He aprendido mucho de esta campaña y de mi viaje a Alemania. He recorrido museos, reviviendo las experiencias de mis antepasados. Eso me ha inspirado para continuar la lucha, ya que he podido imaginar cómo eran las cosas entonces.

Reformular la narrativa

De momento, parece que estamos en plena resistencia colonial. Estamos luchando por la restitución y por reparaciones, y estamos plantando cara para que la historia no se repita. Para mí, la restitución no significa exclusivamente la devolución material de los objetos. También significa reclamar nuestra historia, y reformular la narrativa para poder contarla con nuestra propia voz.

Las reparaciones no se tratan como una relación recíproca. Sobrevivientes y víctimas de estos crímenes coloniales tienen que luchar para obtener reparación mientras que los perpetradores, como Alemania en este caso, no toman ningún tipo de iniciativa. Necesitamos abrir un hueco en nuestros corazones para recuperarnos y sanar; de otro modo, estas conversaciones no significarán nada.

Para mí, la justicia restaurativa también adopta la forma de acceso a la información y sensibilización a nivel comunitario. Después de haber asistido hace poco al evento Wakati Wetu Festival, junto con organizaciones como Amnistía Internacional, espero que podamos ayudar a crear y apoyar campañas a nivel comunitario para que las conversaciones no sólo tengan lugar entre unas pocas personas privilegiadas.

A veces siento que he agotado todas las vías, porque muchas de las personas que reclamaban la devolución de Ngonnso ya han fallecido; pero eso también me recuerda que debo presionar con más fuerza. Puede ser agotador en ocasiones, pero tengo la esperanza de que Ngonnso sea devuelta en 2026.

Este artículo forma parte de la serie Justicia racial y reparaciones de Amnistía Internacional.

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