Ante la denuncia civil presentada ante la Unidad de Crímenes de Guerra de Francia por el artista y cineasta francolibanés Ali Cherri y la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) en relación con un ataque militar israelí cometido en noviembre de 2024 contra un edificio civil en el centro de Beirut que causó la muerte de siete civiles, Heba Morayef, directora regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, ha declarado:
La investigación de Amnistía Internacional sobre el ataque no halló indicios de que hubiera un objetivo militar en las proximidades en el momento del ataque y concluyó que debía investigarse como crimen de guerra.
Heba Morayef, directora regional de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África
“En medio de una prolongada constante de violaciones graves del derecho internacional humanitario a manos de las fuerzas israelíes en Líbano y cuando Israel intensifica, una vez más, sus ataques, la apertura de una investigación sobre esta denuncia por la fiscalía de la Unidad de Crímenes de Guerra ofrecería una rara oportunidad para examinar las acciones de Israel en un tribunal europeo dada la impunidad general de que este país goza habitualmente. Este caso podría ofrecer alguna forma de rendición de cuentas y reparación a las víctimas de este ataque letal contra un edificio residencial que causó la muerte de siete civiles y destruyó varias viviendas. La investigación de Amnistía Internacional sobre el ataque no halló indicios de que hubiera un objetivo militar en las proximidades en el momento del ataque y concluyó que debía investigarse como crimen de guerra”.
“Desde octubre de 2023, Amnistía Internacional ha documentado violaciones graves y reiteradas del derecho internacional humanitario por las partes en el conflicto de Líbano que incluyen numerosos ataques aéreos israelíes contra edificios de viviendas que causaron la muerte de decenas de civiles. Más de un año después, ninguna de las víctimas de estos ataques ha recibido justicia ni una reparación y, con el recrudecimiento de las hostilidades, la población de Líbano es obligada de nuevo a presenciar la muerte de sus familiares y la destrucción de sus viviendas, y a ver su seguridad amenazada”.
“Habida cuenta de la escalada de los ataques y de la impunidad de que goza desde hace tiempo Israel, los Estados deben recurrir a la jurisdicción universal o extraterritorial para investigar violaciones graves del derecho internacional humanitario y, cuando las pruebas lo permitan, procesar a los responsables de crímenes de guerra en tribunales nacionales”.
“El gobierno libanés debe cooperar con las actuaciones y tomar otras medidas para exigir cuentas a Israel por las graves violaciones del derecho internacional humanitario en Líbano, lo que incluye aceptar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional para garantizar unas investigaciones creíbles y una reparación significativa para las víctimas”.
Información complementaria
En febrero de 2026, Amnistía Internacional publicó una investigación sobre el ataque, el 26 de noviembre de 2024, contra el edificio Cherri, en el barrio de Nouweiri de Beirut, efectuado apenas horas antes de la entrada en vigor de un alto el fuego entre Israel y Hezbolá. Este ataque causó la muerte de los padres de Ali Cherri: Nadira Hayek (78 años) y Mahmoud Naim Cherri (de 88), y de la trabajadora doméstica que vivía con ellos, Birki Negesa, junto con la de al menos otras cuatro personas civiles, residentes todas ellas del mismo edificio.
La organización halló que no se habían emitido avisos efectivos por adelantado, que Israel no identificó ningún objetivo militar ni antes ni después del ataque y que no había objetivos militares presentes en las proximidades en aquel momento. Estos hallazgos ofrecen motivos razonables para concluir que el ataque violó el derecho internacional humanitario y debe ser investigado como crimen de guerra.
Desde el 2 de marzo de 2026, las hostilidades entre Israel y Hezbolá se han intensificado de forma significativa en todo Líbano, con ataques aéreos continuados, la invasión por tierra y órdenes de evacuación masiva por parte de Israel.
Según el Ministerio de Salud Pública de Líbano el 1 de abril, 1.318 personas habían muerto desde entonces —125 niños y niñas, y 91 mujeres entre ellas—, otras 3.935 habían resultado heridas y había más de 1,2 millones de nuevas personas desplazadas.


