- Las autoridades reguladoras han dado luz verde a casinos este año, pese a las pruebas de esclavitud y tortura
- Las personas sobrevivientes relatan haber sido víctimas de trata hacia instalaciones de casinos, donde fueron obligadas a trabajar en redes de ciberestafas
- Los casinos están vinculados a centros de ciberestafas pertenecientes a importantes empresas camboyanas
Una nueva investigación de Amnistía Internacional revela que una docena de casinos en Camboya están directamente vinculados con centros de ciberestafas donde se han producido torturas, trabajo forzoso, trabajo infantil y trata de personas.
El análisis de los documentos oficiales de concesión de licencias emitidos por la Comisión de Gestión del Juego Comercial de Camboya (CGMC) revela que los propietarios de los casinos controlan directamente edificios y establecimientos donde se han documentado abusos contra los derechos humanos en al menos 12 ubicaciones distintas. Las conclusiones corroboran los testimonios de sobrevivientes de estos centros de ciberestafas, quienes relataron haber permanecido recluidos en casinos y haber sufrido abusos.
La CGMC validó los planes de negocio de los casinos en diciembre y enero, en pleno supuesto operativo nacional contra los complejos de ciberestafas. Entre los negocios aprobados se incluyen tres casinos Crown propiedad de Anco Brothers Co. Ltd., una de las empresas más poderosas de Camboya.
“Esta investigación establece un claro vínculo entre los casinos con licencia de Camboya y sus centros de ciberestafas. En un momento en el que el gobierno afirma estar desmantelando la industria de las estafas, las pruebas demuestran que, al mismo tiempo, está validando planes de negocio de casinos en los que operan centros de ciberestafas abusivos”, ha declarado Montse Ferrer, codirectora regional de Amnistía Internacional.
“Esta contradicción plantea preguntas urgentes sobre si los reguladores camboyanos están legitimando a empresas implicadas en abusos graves. Las autoridades deben explicar por qué los casinos con vínculos documentados con la trata de personas y la tortura siguen recibiendo la aprobación oficial. Cada día que estos casinos mantienen su licencia es un día más en el que las personas que se encuentran en sus instalaciones corren el riesgo de ser esclavizadas”.
Casinos avalados por el gobierno, pese a sus vínculos con las ciberestafas
En diciembre de 2025 y enero de 2026, la CGMC revisó y validó los planes de negocio presentados por las operadoras de varios casinos. Entre ellos se encontraban los casinos Crown de las ciudades de Poipet, Bavet y Chrey Thum, así como el Majestic Two y el Majestic Hotel & Casino de Sihanoukville, cuyo antiguo propietario fue acusado en enero de 2026 de contratación ilegal de personal con fines de explotación, fraude agravado, delincuencia organizada y blanqueo de capitales.
La CGMC publicó mapas detallados de los complejos de casinos, en los que se muestran los edificios de los casinos, los edificios de alquiler, los alojamientos para huéspedes, los hoteles y las instalaciones generales.
Al comparar los mapas oficiales de la CGMC con imágenes de satélite, analizadas junto con las visitas de Amnistía Internacional a los recintos y los testimonios de decenas de sobrevivientes recopilados para su informe de junio de 2025 sobre los centros de ciberestafas, Amnistía identificó 11 casos en los que las instalaciones descritas en el informe de 2025 se encontraban dentro de los complejos de casinos reconocidos por la CGMC.

En todos los casos, las mismas empresas habían estado operando los casinos desde al menos 2022. Todos los testimonios obtenidos por Amnistía Internacional —en los que las personas sobrevivientes denunciaron haber sido recluidas, torturadas o sometidas a trabajos forzados en complejos de ciberestafas— corresponden a hechos ocurridos a partir de 2022.
Amnistía Internacional pudo vincular un complejo adicional que no figuraba en su informe de junio de 2025, el Crown Bavet Casino, con pruebas muy recientes de abusos contra los derechos humanos. En enero de 2026, Amnistía entrevistó a dos personas de Kenia que habían sido sometidas a trabajo forzoso y privadas de su libertad en las instalaciones del casino, en uno de los casos hasta diciembre de 2025. Las víctimas identificaron los edificios, entre otras cosas a través de fotografías que habían tomado durante su reclusión, y el logotipo de Crown. Una de ellas identificó el edificio 15 del mapa de la CGMC como el lugar donde estuvo recluida. El mapa señala este edificio como “edificio residencial y de oficinas”.
“Los niños de la habitación lloraban.”
Entre 2024 y 2026, Amnistía Internacional entrevistó a sobrevivientes que pudieron identificar los edificios exactos dentro de los complejos de casinos donde habían estado retenidos.
Dos sobrevivientes contaron a Amnistía Internacional que se encontraban en el complejo Crown Resorts de Poipet, donde permanecieron recluidos durante meses, fueron amenazados con porras eléctricas y obligados a abrir cuentas bancarias que probablemente se utilizaron para blanquear dinero. Las víctimas identificaron una imagen de Google Street View en la que se ve una puerta y un letrero con el texto “Crown Casino”, y afirmaron que las llevaron a través de esa puerta y las retuvieron por la fuerza en el interior.
Una de ellas rompió a llorar al relatar: “Los guardias entraban en la habitación y activaban las porras eléctricas… hacían un ruido terrible. Los niños de la habitación lloraban.” El edificio donde fue torturada aparece marcado en el mapa de Crown Resorts en Poipet como “Restaurante y edificios de oficinas”.

Otra víctima, que era menor de edad cuando fue objeto de trata hacia Camboya, fue privada de su libertad en dos complejos de casinos distintos avalados recientemente por la CGMC. Sawat (nombre ficticio) afirmó que estuvo recluido en el edificio 9, identificado en los planos de Crown Chrey Thom como “hotel y oficinas”, y que posteriormente fue trasladado a un lugar que ahora se ha confirmado que era el New Venetian Casino en Bavet, gestionado por New Venetian Resort Co., Ltd.
En las instalaciones del New Venetian, Sawat afirma que fue torturado en una habitación a oscuras en la octava planta del “edificio E” antes de que le dijeran que tomara su “última comida” en 2024. Saltó por una ventana para escapar y, posteriormente, perdió el conocimiento. Recibió asistencia médica fuera del recinto.
El edificio E figura como “hotel” en el plano del complejo del casino aprobado por la CGMC. Durante una visita al lugar, Amnistía Internacional observó un letrero en la puerta de los edificios C, D y E en el que se leía “The New Venetian Casino and Resort”, junto con el logotipo correspondiente.

Un patrón sistémico que exige rendir cuentas
Además de los casinos Crown y del casino The New Venetian, Amnistía Internacional también confirmó la existencia de los siguientes edificios de casinos reconocidos por la CGMC, situados en el mismo complejo que los centros de ciberestafas documentados en su informe de junio de 2025. Se documentó la privación de libertad en todos los lugares, entre otros abusos:
- Casino Kyom (My casino), gestionado por Zhou Cheng K.P. Hotel Co. Ltd., empresa camboyana vinculada a China a través de uno de sus dos directores; el mismo lugar que Amnistía Internacional identificó como el centro de ciberestafas KA02;
- Marinan International, gestionado por Marinan International Co., Ltd., empresa camboyana vinculada a China a través de uno de sus dos directores; el mismo lugar que Amnistía Internacional identificó como el centro de ciberestafas PO07, donde se documentaron pruebas de trata de personas y trabajo forzoso;
- Peak Casino, gestionado por Conglomerate Development Group Co., Ltd., empresa camboyana; el mismo lugar que Amnistía Internacional identificó como el centro de ciberestafas SI12;
- Majestic Hotel & Casino y Majestic Two, ambos gestionados por Big House Commercial Corporation, empresa camboyana vinculada a China a través de uno de sus dos directores; los mismos lugares que Amnistía Internacional identificó como centros de ciberestafas SI15 y SI16, respectivamente, donde se documentaron pruebas de trata de personas, trabajo forzoso, trabajo infantil y esclavitud;
- Long Feng Xuan Casino, gestionado por Long Feng Xuan Co., Ltd., empresa camboyana cuyo único director figura como residente en China; el mismo lugar que Amnistía Internacional identificó como el centro de ciberestafas SI20;
- Huang (o Wang) Chao International, gestionado por Bao Shi International Entertainment Co., Ltd., empresa camboyana; el mismo lugar que Amnistía Internacional identificó como el centro de ciberestafas SI32;
- Golden Sea Casino; gestionado por King Golden Sea Corp Ltd., empresa camboyana; el mismo lugar que Amnistía Internacional identificó como el centro de ciberestafas SI50, donde se documentaron pruebas de trata de personas, trabajo forzoso, tortura y otros malos tratos.
En todos los casos, Amnistía Internacional dispone de pruebas de que los abusos contra los derechos humanos documentados tuvieron lugar dentro de los edificios marcados como parte de los complejos de casinos reconocidos por la CGMC. Amnistía Internacional también ha verificado otros testimonios de abusos contra los derechos humanos relacionados con al menos tres de estos complejos de casinos desde la publicación de su informe de junio de 2025.
“La magnitud y el carácter industrializado de los abusos documentados en estos casinos camboyanos dejan claro que se trata de un sector de alto riesgo que exige investigación y rendición de cuentas en todos los niveles de la cadena empresarial”, ha declarado Montse Ferrer.
“El gobierno camboyano debe suspender de inmediato las licencias de juego de estos casinos y llevar a cabo una investigación exhaustiva, independiente y transparente sobre las violaciones documentadas en estos lugares. También debe investigar a todas las personas sospechosas de responsabilidad individual por delitos de derecho internacional u otras violaciones graves de los derechos humanos, incluidos los propietarios, financiadores y operadores de estos casinos.”
Información complementaria
En junio de 2025, un informe de Amnistía Internacional halló que más de 50 centros de ciberestafas de toda Camboya eran lugares de esclavitud, trata de seres humanos, trabajo forzoso, tortura y otros abusos contra los derechos humanos y que funcionaban como instalaciones similares prisiones controladas por grupos de delincuencia organizada. El informe concluía que las autoridades camboyanas no habían impedido ni abordado estas violaciones de derechos, y que había datos que indicaban la existencia de complicidad o inacción deliberada del Estado que habían permitido que floreciera la industria. Casi la mitad de los 53 centros de ciberestafas que Amnistía Internacional identificó en junio de 2025 estaban vinculados a un casino.
En julio de 2025, el gobierno camboyano anunció medidas enérgicas en todo el país contra los centros de ciberestafas. La CGMC ha adoptado algunas medidas de control desde el inicio de esta ofensiva, como la suspensión y el precintado de cuatro casinos en la provincia de Preah Sihanouk en noviembre de 2025.
Tal y como se refleja en los Principios rectores de la ONU sobre las empresas y los derechos humanos, todas las empresas —incluidos los operadores de casinos— tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos, lo cual es independiente del deber del Estado de proteger contra los abusos de los derechos humanos cometidos por actores privados. Cuando las instalaciones de los casinos se utilizan para facilitar la detención, la coacción y la explotación de trabajadores víctimas de la trata, los operadores de casinos y los propietarios de los establecimientos pueden incurrir en responsabilidad penal en virtud del derecho penal camboyano, transnacional e internacional, siempre que existan pruebas de que hayan colaborado a sabiendas en la trata, la esclavitud o la tortura de personas.
Amnistía Internacional se dirigió por escrito a la CGMC y a todas las empresas mencionadas anteriormente para darles la oportunidad de responder a las denuncias planteadas. En el momento de la publicación, ninguna de ellas había respondido.


