Una persona de Three Lions Pride explica por qué este año no van a asistir a la Copa Mundial
Robert*, de 33 años, forma parte de Three Lions Pride, grupo oficial de hinchas LGBT+ del equipo nacional de fútbol de Inglaterra, que facilita un espacio seguro, inclusivo y de alta visibilidad a la afición queer de fútbol y a sus simpatizantes.
Sin embargo, este año el grupo ha decidido no asistir a la Copa Mundial de la FIFA 2026, ya que teme por su seguridad.
Mi primer recuerdo futbolístico es de cuando el Arsenal perdió frente al Liverpool en la final de la Copa FA de 2001. Para mí, fue desolador. Al año siguiente, Inglaterra perdió frente a Brasil en la Copa Mundial, y todavía recuerdo el tiro de Ronaldinho que hizo sobrevolar el balón por encima de la cabeza de David Seaman. Para mí, el fútbol era apasionante, era una montaña rusa de emociones.
Ir al partido con mi padre se convirtió en un ritual que se repetía todas las semanas. Él era hincha acérrimo del Arsenal y, por tanto, si me iba a aficionar al fútbol, tenía que apoyar sin remedio al Arsenal. El ambiente era fantástico, electrizante. Iba a cualquier partido: lo único que quería era ver fútbol, del tipo que fuera.
En la adolescencia, comprendí que yo era diferente, pero no sabía cómo expresarlo. En cualquier caso, empezaba a comprender que los lemas homófobos que se coreaban en los partidos iban dirigidos contra personas como yo. Sentía que yo no le gustaba al fútbol. Y por más que a mí me gustara el fútbol, ése era un espacio en el que no podía ser realmente yo, es decir, en el que nunca podrían convivir mis dos identidades: la de hincha acérrimo de fútbol y la queer.
Tenía que elegir entre ser yo y el fútbol
Después de eso, dejé de ir a partidos de fútbol y me limité a observar desde la distancia. Creo que cualquier persona LGBT+ aficionada al fútbol pasa por un periodo en el que siente que tiene que elegir entre ser ella misma e ir al fútbol.
Antes de la Copa Mundial de Rusia, decidí crear el grupo Three Lions Pride con algunas de mis amistades. Había grupos LGBTQI+ adscritos a equipos concretos, pero no a escala nacional.
Empezamos a asistir a los partidos de Inglaterra, y así nació Three Lions Pride, que nos brindaba la oportunidad de hablar sobre los problemas a los que nos enfrentaríamos en los mundiales de Qatar y Rusia. Además, podíamos asistir a ellos en calidad de grupo, de manera que todas las personas que lo integrábamos nos cuidábamos unas a otras y ganábamos en seguridad.
En 2016, la afición inglesa no tenía muy buena fama y, por tanto, de manera instintiva, la gente tenía cuidado cuando asistía a partidos, pero el hecho de contar con esa comunidad nos imprimió muchísima fuerza, y ha proporcionado un espacio a las personas que creían que nunca lo tendrían.
Ya no se corean tantos lemas homófobos
Sin duda, en el fútbol europeo y, en concreto, en el británico, ha habido una enorme mejoría. Ya no se corean tantos lemas homófobos y, cuando alguien lo hace, otras personas —no necesariamente LGBTQI+— le llaman la atención. Por ejemplo, puedo ir al partido con maquillaje, con una falda o cosas así. Fui a Alemania a la Eurocopa, y fue genial.
La hinchada inglesa es, en sí misma, una comunidad en la que todas las personas se ayudan entre sí y cuyo único objetivo es que todo el mundo pueda apoyar a Inglaterra: comprobarlo ha sido de verdad alentador para gran parte de nuestra membresía. Sin ella, las personas LGBT+ no habrían experimentado este avance en materia de derechos humanos.
Este año no vamos a viajar a la Copa Mundial
Sin embargo, pese a todo nuestro trabajo, este año no vamos a viajar a la Copa Mundial. Fui a Rusia, y en Qatar desempeñé labores de derechos humanos. Ésta es la primera Copa Mundial masculina a la que no estoy prestando mucha atención.
Cuando me enteré de que se iba a celebrar en Canadá, Estados Unidos y México, pensé que, por primera vez, asistiría a ella en un lugar en el que podría disfrutarla, hacerla mía y ser yo.
Como persona queer, no podría ser real y visiblemente yo en muchas de las sedes de la Copa Mundial, y eso se debe, directamente, a quienes elaboran las leyes, a los organismos encargados de hacer cumplir la ley y, en Estados Unidos, al rumbo adoptado.
Robert, integrante de Three Lions Pride
La idea del campeonato era divertirse y disfrutar, pero ahora me preocupa como ser humano. Como hinchas LGBT+, no podemos centrarnos sólo en el fútbol: tenemos que estar constantemente alerta y preguntarnos ‶¿está garantizada aquí mi seguridad? ¿Es necesario que me preocupe por mi seguridad personal?″
Como persona queer, no podría ser real y visiblemente yo en muchas de las sedes de la Copa Mundial, y eso se debe, directamente, a quienes elaboran las leyes, a los organismos encargados de hacer cumplir la ley y, en Estados Unidos en concreto, al rumbo adoptado. Parece como si nos hubieran retirado de repente la red de seguridad, porque esto no es lo que se vendió a la gente. Si examinas el proceso de candidatura y las conversaciones mantenidas de antemano, la realidad es por completo diferente. La falta de compromiso de la FIFA y del equipo organizador es asombrosa.
Probablemente, ésta sea la Copa Mundial en la que más se ha desempoderado a la afición LGBT+, dadas las elevadas expectativas que existían. Sabíamos que Rusia sería difícil. Sabíamos que Qatar sería casi imposible. Sin embargo, en esta ocasión había mucho optimismo.
Miramos desde el exterior
Inglaterra ha ido muy bien estos últimos años, y parece que podríamos llegar a la final, pero de nuevo, la afición LGTBQI+ se ha quedado mirando desde el exterior.
Aunque Three Lions Pride se centra en la visibilidad, también es tarea nuestra ayudar a la hinchada queer con asesoramiento y apoyo en los viajes. Y, en conciencia, no podemos afirmar que, en la Copa Mundial de este año, sea seguro comportarse abiertamente como hinchas LGBT+; es una decisión que hemos tomado de manera consciente.
En particular, en Estados Unidos se está viviendo un peligroso retroceso en materia de derechos humanos –sobre todo, en los derechos de las personas trans—, con leyes que varían de un estado a otro. Si una persona trans asiste, se enfrenta a un enorme peligro de violencia y discriminación, por lo que, en pocas palabras, deberíamos recomendar a nuestra membresía que intente pasar por heterosexual.
Si asistiéramos, expondríamos a las personas LGBT+ a abusos, altercados con violencia física y problemas con la policía. Y, si la policía interviene, la persona se ve también expuesta al peligro de deportación y al ICE, y ha habido casos en los que dicho organismo ha recluido a personas LGBT+ en condiciones espeluznantes durante largos periodos.
La nociva irresponsabilidad de la FIFA
El fútbol lleva consigo la reunión de una comunidad global para disfrutar de ese hermoso juego, pero la FIFA está empañando esto tanto con sus acciones como con su pasividad.
Es preciso que se relacione con la afición de manera adecuada y efectiva, y que haga realidad las esperanzas y el optimismo que el fútbol puede entrañar. En la actualidad, parece dedicar más esfuerzos a alinearse con regímenes que no se ajustan a las normas que deberían cumplir. El fútbol no va de eso.
No podemos afirmar que ésta vaya a ser una Copa Mundial de esperanza, tolerancia y aceptación de la diversidad. No obstante, continuaremos trabajando con organizaciones como Amnistía internacional a fin de enviar un mensaje único y extremadamente fuerte y contundente para exigir que se respete a todas las personas como seres humanos en pie de igualdad y, en último extremo, pedir responsabilidades a la FIFA.
Es hora de que la FIFA cambie de rumbo. En caso contrario, corre el riesgo de destruir un deporte maravilloso.
*Nombre modificado por motivos de seguridad.
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