FIFA: La crisis de gobernanza revela la necesidad urgente de una reforma en materia de derechos

  • Grupos de derechos humanos piden una transformación sistémica para evitar que la historia se repita.

La actual crisis de la FIFA pone de manifiesto la necesidad de reformas en la gobernanza y de sistemas transparentes para proteger los derechos humanos, ha declarado hoy la Sport & Rights Alliance. Aunque la propuesta de Gianni Infantino de constituir una sociedad llamada FIFA Forward Enterprise (FFE) por suerte retirada, los crecientes llamamientos para que se adopten más medidas también deberían abordar la crisis de derechos humanos, cada vez más profunda, ya que existe el riesgo de que, si se ignora, genere otro sistema que tolere la corrupción y encubra los abusos.

“Es muy importante quién es la persona que lidera la FIFA, pero el mayor problema es sistémico. El panorama de derechos humanos, transparencia y buena gobernanza no mejorará si no se abordan las estructuras de la FIFA”, ha declarado Andrea Florence, directora ejecutiva de la Sport & Rights Alliance. “Esta crisis debe impulsar reformas que deberían haberse llevado a cabo hace mucho tiempo para que la protección de los derechos humanos ocupe por fin un lugar central en el fútbol mundial. Sólo una transformación sistémica que aborde los muchos abusos vinculados a las actividades de la FIFA evitará que la historia se repita.”

La actual conmoción en el seno de la FIFA recuerda la peor crisis de corrupción de la historia de la organización, cuando, en 2015, el Departamento de Justica de Estados Unidos acusó formalmente a decenas de altos cargos del fútbol de sobornos, fraude y blanqueo de dinero. A pesar de este escándalo, Sepp Blatter fue reelegido días después presidente de la FIFA, aunque acabó dimitiendo. En las elecciones de 2016, la Sport & Rights Alliance pidió a los cinco candidatos que se comprometieran a seguir un programa de seis puntos claros para reducir los abusos contra los derechos humanos. Gianni Infantino, elegido sucesor de Blatter, prometió cambios y afirmó: “La FIFA está plenamente comprometida con el respeto a los derechos humanos.”

“Hemos visto suficientes crisis en la FIFA para saber que no basta con una mera sustitución de dirigentes”, ha declarado Ronan Evain, director ejecutivo de Football Supporters Europe. “La FIFA necesita una reforma sistémica basada en una hoja de ruta clara para el trabajo de la organización sobre derechos humanos y buena gobernanza. La reforma debe incluir una revisión y una reestructuración completas del Comité de Ética, así como una estrategia de derechos humanos con plazos concretos y objetivos claros que se centre en los derechos de todas las personas afectadas por sus torneos y actividades.”

Posteriormente, en 2016, los Estatutos de la FIFA se modificaron para que incluyeran los derechos humanos entre sus disposiciones, se adoptó una Política de Derechos Humanos y se creó un Consejo Consultivo de Derechos Humanos (HRAB por sus siglas en inglés). El Consejo elaboró cinco importantes informes, pero después fue disuelto por Gianni Infantino y la mayoría de sus recomendaciones jamás se aplicaron. En concreto, la FIFA aún debe desarrollar una estrategia de derechos humanos para integrar los derechos humanos en la toma de decisiones de la organización “con un enfoque en el nivel político y de gobernanza”, tal como se recomendó.

“Es el momento de que la FIFA restablezca un órgano consultivo de derechos humanos independiente que supervise la buena gobernanza, la transparencia y los derechos humanos y garantice la credibilidad de su enfoque de cara al futuro”, ha manifestado Tor Dølvik, asesor especial de Transparencia Internacional Noruega, en nombre del movimiento global contra la corrupción. “Un sistema de controles y contrapesos es el eje de la prevención de la corrupción. Al garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión independiente, sienta también las bases para cualquier marco de derechos humanos creíble.”

En la que, según afirmaba Gianni Infantino en redes sociales, iba a ser la mayor Copa Mundial de la historia y “la más inclusiva”, hubo, paradójicamente muchos abusos contra los derechos humanos y mucho lavado de imagen mediante el deporte. Nada sorprendente, dado el desdibujamiento al que la propia organización había sometido a suMarco de Derechos Humanos de las Ciudades Anfitrionas y la relación —inquietantemente estrecha— entre Infantino y el presidente de Estados Unidos Donald Trump, a quien Infantino entregó el Premio de la Paz de la FIFA, concedido sin criterios ni proceso alguno.

“El incumplimiento por parte de la FIFA de sus compromisos en materia de derechos humanos ha empañado los diez años de presidencia de Gianni Infantino. La organización aún no ha indemnizado a las familias de miles de trabajadores migrantes que murieron para la que se pudiera celebrar la Copa Mundial 2022 en Qatar y, con la Copa Mundial de Arabia Saudí 2034 en lontananza, no ha hecho nada para crear un fondo de reparación en materia de derechos humanos para indemnizar a los trabajadores y otras personas que pudieran sufrir daños por las actividades de la FIFA”, ha afirmado Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch. “Sea quien sea quien dirija la FIFA, debe comprometerse a una buena gobernanza y a sistemas transparentes que respeten los derechos humanos.”

Los riesgos en materia de derechos humanos de las Copas Mundiales masculinas de 2030 y 2034, documentados en un informe de Amnistía Internacional y la Sport & Rights Alliance, y los problemas no resueltos de la Copa Mundial 2022, hacen que la reforma de la gobernanza y la estrategia de derechos humanos de la FIFA sea aún más urgente. Durante la presidencia de Infantino, la FIFA ha hecho caso omiso a lo que exigía su propio informe y nunca proporcionó reparación ni indemnización por abusos relacionados con la celebración del torneo en Qatar. El órgano regulador del fútbol mundial tampoco garantizó un proceso competitivo para la Copa Mundial de 2030 ni de 2034, lo que dio lugar a que solo hubiera un licitador para cada torneo y que las estrategias en materia de derechos humanos fueran un remedo. Teniendo en cuenta la magnitud de los riesgos, especialmente en Arabia Saudí,en noviembre de 2024 la Sports & Rights Alliance pidió la interrupción del proceso antes de la votación sobre el país anfitrión del torneo de 2034.

“La comunidad mundial del fútbol ha demostrado por fin que puede movilizarse para plantar cara a la FIFA cuando considera que un asunto reviste la suficiente importancia. También es hora de que los miembros de la FIFA defiendan con la misma firmeza cambios que garantizarán un respeto mucho mayor por los derechos humanos “, ha señalado Steve Cockburn, director regional para Europa de Amnesty International. “Se sabrá que en la FIFA se ha producido un verdadero cambio cuando los trabajadores de Qatar por fin reciban indemnizaciones, se introduzcan salvaguardias significativas en materia de derechos humanos para futuras Copas Mundiales y se dé verdadera importancia a la supervisión independiente.»

La transformación de la gobernanza en el fútbol mundial también debería implicar un cambio en la relación del liderazgo de la FIFA con los medios de comunicación. En la conferencia de prensa con motivo de la inauguración de la Copa Mundial 2026, Infantino respondió a los periodistas que le preguntaban por la denegación de visados con un “rejájense y no se agobien”. Era la primera que daba desde 2023.

“La libertad de prensa es la piedra angular de los derechos humanos y la buena gobernanza, pues el trabajo de los periodistas hace posible la protección y el cumplimiento del resto de los derechos humanos, al garantizar la rendición de cuentas, sacar a la luz injusticias y sensibilizar sobre peligros y abusos en materia de derechos humanos”, ha señalado Antoine Bernard, director de trabajo de incidencia y Ayuda de Reporteros sin Fronteras (RSF). “Como guardianes del deporte rey, la FIFA debe comprometerse con la transparencia y la supervisión independiente, celebrar ruedas de prensa periódicas y mostrarse dispuesta a rendir cuentas. A fin de cuentas, el fútbol pertenece a los y las aficionados, y los medios de comunicación son su ojos y sus oídos dentro fuera de la cancha.”

En este momento crítico, la Sport & Rights Alliance pide a la FIFA y a todas sus asociaciones miembros que se aseguren de que llevar a cabo una transformación sistémica que garantice la rendición de cuentas en materia de derechos humanos y buena gobernanza, comenzando por estos primeros pasos:

  1. Restablecer un Consejo Consultivo de Derechos Humanos independiente, compuesto por un grupo diverso de personas expertas de prestigio en el campo de los derechos humanos y la buena gobernanza, para exigir responsabilidades a la dirección y el Consejo de la FIFA por la forma en que integran los derechos humanos en su proceso de toma de decisiones.
  2. Reformar de manera integral el Comité de Ética de la FIFA mediante el establecimiento de un sistema ético independiente, transparente, externo y responsable, con nombramientos transparentes de personas expertas que cuenten con una sólida trayectoria en materia de derechos humanos y buena gobernanza; y mediante la aplicación de procedimientos que tengan un enfoque sensible al trauma a la hora de recibir, investigar y resolver las denuncias;
  3. Adoptar una estrategia de derechos humanos específica y con plazos definidos que sirva de hoja de ruta a la organización en materia de derechos humanos y buena gobernanza, con una participación significativa y continua de las partes interesadas que puedan verse afectadas;
  4. Reevaluar todos los acuerdos de futuras sedes de celebración —incluidas las Copas Mundiales masculinas de 2030 y 2034— para garantizar compromisos vinculantes en materia de derechos humanos, y crear un Fondo de Indemnización para las personas afectadas por el Mundial de Qatar de 2022 y todos los futuros torneos.
  5. Reinstaurar vías regulares, sólidas y transparentes para la rendición de cuentas pública, incluidas conferencias de prensa habituales con el liderazgo de la FIFA y una relación significativa con una comunidad global diversa de periodistas.

Como representantes de deportistas, aficionados, trabajadores, periodistas, organizaciones de base y comunidades —especialmente de mujeres, personas LGBTI+, personas de color, sobrevivients de abusos y jóvenes—, la Sport & Rights Allianza aprovecha este momento para reafirmar colectivamente su compromiso de garantizar que el fútbol, tanto como deporte como negocio, sea una auténtica fuerza positiva.

Sobre la Sport & Rights Alliance
La misión de Sport & Rights Alliance es promover los derechos y el bienestar de las personas a quienes más afectan los riesgos para los derechos humanos asociados con la oferta de deporte. Está formada por Amnistía Internacional, The Assist, Building and Wood Workers’ International (BWI), Football Supporters Europe, Human Rights Watch, ILGA Mundo (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex), la Confederación Sindical Internacional (CSI), Reporteros sin Fronteras (RSF), Transparencia Internacional, World Players Association, UNI Global Union. Como coalición global de destacadas organizaciones no gubernamentales y sindicales, Sport & Rights Alliance trabaja para garantizar que organismos deportivos, gobiernos y otras partes interesadas pertinentes den lugar a un mundo deportivo que proteja, respete y haga realidad las normas internacionales de derechos humanos, los derechos laborales, el bienestar y la protección de la infancia, y la lucha contra la corrupción.

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