Global: Unas reuniones clave deben reparar las promesas rotas de financiación climática para proteger los derechos humanos

Los Estados que se reunirán para una reunión climática clave en Bonn la semana que viene como preparación para la COP29 en Azerbaiyán deben abordar años de promesas rotas y apoyo financiero inadecuado por parte de las naciones contaminantes; para ello deben realizar progresos sustanciales en el acuerdo de unos compromisos mayores y más vinculantes de ayudar a los Estados con ingresos más bajos a hacer frente al cambio climático. Así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional.

Las recomendaciones publicadas por Amnistía Internacional en vísperas de la Conferencia sobre el Cambio Climático que se celebrará en Bonn del 3 al 13 de junio, en la que se iniciarán negociaciones que está previsto que concluyan en la COP que se celebrará en Bakú en noviembre, piden a las partes que prioricen unos compromisos firmes y mejorados sobre la financiación de la adaptación y la mitigación climáticas, así como sobre la financiación adecuada del Fondo para Pérdidas y Daños para que las comunidades y personas afectadas se recuperen de los inevitables daños climáticos.

“La cantidad y la calidad de la financiación climática disponible hasta el momento para combatir la crisis climática cada vez más intensa han sido terriblemente inadecuadas. Es imperativo que esta situación cambie para mantener el calentamiento global dentro de los límites de 1,5° C por encima de los niveles preindustriales. Con cada incremento del calentamiento global, las necesidades de quienes están en primera línea de esta crisis se multiplicarán, y los daños y costes aumentarán”, ha manifestado Ann Harrison, asesora de Amnistía Internacional sobre política climática.

“Debe aplicarse el principio de ‘quien contamina paga’, pero los países que históricamente son los emisores de gases de efecto invernadero han incumplido reiteradamente sus compromisos existentes sobre la financiación. Ahora los Estados deben aprovechar la reunión de Bonn para cambiar de rumbo.”

La cantidad y la calidad de la financiación climática disponible hasta el momento para combatir la crisis climática cada vez más intensa han sido terriblemente inadecuadas.

Ann Harrison, asesora de Amnistía Internacional sobre política climática

Para que los países de bajos ingresos tengan alguna esperanza de adaptarse al cambio climático, es fundamental que puedan acceder a financiación suficiente, fiable y basada en subvenciones de los países con mayores emisiones, así como de otros países en situación de contribuir, incluidos los productores de combustibles fósiles con ingresos altos. Estos mismos países deben asimismo garantizar que existe un caudal predecible de fondos que no aumente la deuda para abordar adecuadamente los daños que está provocando el calentamiento global, y para apoyar una transición a economías de cero emisiones de carbono.

Amnistía Internacional ha manifestado que cumplir y mejorar los compromisos de la COP del año pasado respecto a hacer una transición para apartarse de los combustibles fósiles, y convertirlos en un compromiso de eliminar gradualmente la producción y el uso de todo ese tipo de combustibles, es esencial para proteger los derechos humanos.

“Las decisiones climáticas, tanto nacionales como internacionales, deben estar guiadas por los derechos humanos. Esto significa garantizar que las organizaciones de la sociedad civil, quienes representan a los pueblos indígenas y todos los demás grupos marginados en primera línea del cambio climático pueden participar de forma significativa en estas reuniones, y que el espacio de la sociedad civil está protegido”, ha manifestado Ann Harrison.

“Puesto que, en los últimos años, quienes defienden los derechos humanos ambientales y quienes hacen activismo climático han sufrido un aumento sumamente preocupante de las amenazas y los ataques en todo el mundo, pedimos a las partes que acuerden medidas concretas para proteger mejor a estas personas. También es esencial que se protejan plenamente los derechos de quienes participen en Bonn y Bakú, incluidos los derechos a la protesta pacífica y a la libertad de expresión.”

Las decisiones climáticas, tanto nacionales como internacionales, deben estar guiadas por los derechos humanos.

Ann Harrison

Las recomendaciones exponen la manera en que las partes reunidas en Bonn deben avanzar hacia un acuerdo, que se espera que se cierre en la COP29, sobre una nueva meta colectiva cuantificada que asegure una financiación mucho mayor y garantizada para la adaptación y mitigación climáticas de los países de bajos ingresos. El actual compromiso de la nueva meta colectiva cuantificada de 100.000 millones de dólares estadounidenses al año entre 2020 y 2025 sólo se ha cumplido una vez, según las cifras disponibles más recientes.

Los Estados deben acordar cómo cumplir un compromiso de duplicar al menos la financiación para adaptación climática para 2025, al tiempo que reconocen que las necesidades actuales son mucho mayores y que se necesita un aumento significativo. La financiación para la adaptación va muy por detrás de los compromisos para la mitigación, y esta brecha debe cerrarse urgentemente, pues la población de todo el mundo ya está sufriendo. Por ejemplo, las inversiones en infraestructuras resilientes al clima son fundamentales para salvar vidas y medios de sustento.

Las fuentes de financiación podrían obtenerse de los 480.000 millones de dólares anuales que se estima que los Estados pierden en la evasión fiscal a gran escala y la elusión fiscal agresiva. Otra enorme fuente de financiación climática podría proceder de la retirada de 7 billones de subsidios estatales y exenciones fiscales que el FMI calcula que se proporcionan anualmente para apoyar al sector de los combustibles fósiles.

Toda la financiación climática debe proporcionarse en forma de subvenciones, no préstamos, y no debe incrementar el endeudamiento de los Estados de bajos ingresos. Proporcionar una financiación climática adecuada es una obligación para algunos Estados tanto en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) como del Acuerdo de París y para todos los Estados que estén en condiciones de hacerlo en virtud del principio de cooperación y asistencia internacionales recogido en el derecho internacional de los derechos humanos.

Igualmente, es fundamental que el Fondo de Pérdidas y Daños, para ayudar a los países en desarrollo a recuperarse de daños climáticos tales como tormentas o inundaciones, reciba financiación rápida y adecuada antes de la COP de este año, para que pueda ser operativo y capaz de desembolsar fondos este mismo año.

Información complementaria

La Conferencia sobre el Cambio Climático de Bonn se celebrará del 3 al 13 de junio de 2024, y la COP29 del 11 al 22 de noviembre de 2024 en Bakú (Azerbaiyán); ambas reuniones tendrán lugar dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Amnistía Internacional hace campaña en favor de una eliminación gradual rápida, justa, financiada y definitiva de los combustibles fósiles y una transición a energías renovables que respete los derechos humanos, así como en favor de la protección de la libertad de expresión y la protesta pacífica en relación con la acción climática.

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