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Fernanda: “El aborto significa vida, parece contradictorio pero cada una sabe por qué toma algunas decisiones”

10, Sep. 2021 | Categoría: , ,

Fernanda es mamá y en febrero de 2018 se enteró que iba a serlo otra vez. La noticia la sorprendió porque tenía puesto un dispositivo intrauterino como método anticonceptivo. Por esta situación, en el hospital le informaron que el embarazo era viable pero de riesgo. 

El 5 de abril fue a hacerse un control y aunque salió bien esa misma noche, mientras dormía su sueño se vio interrumpido. “Desperté con ganas de ir al baño y entonces me percato de que estaba con una hemorragia así que me voy al tiro al hospital. Me dejaron hospitalizada, me hicieron exámenes de sangre y me dijeron que tenía una infección”. 

Sufrió desprendimiento de placenta, llevaba entonces 14 semanas de embarazo y la infección permanecía. “Solicité esa noche hablar con el médico a cargo de maternidad que era un ginecólogo y me dijo que había que esperar la expulsión. Posterior a eso le dije que había estado leyendo y averiguando que existía la ley de aborto en tres causales, que yo catalogaba porque lo mío era riesgo vital de la madre por la infección y que quería solicitarlo”.

El médico le respondió que no iba a hacerlo porque era objetor de conciencia. Fernanda no dejaba de pensar en que su hija de tres años la estaba esperando en casa. “La acosté esa noche, desaparecí y no podía no llegar la mamá ni el hermano, o sea tenía que llegar por lo menos la mamá”, plantea

Al día siguiente fue la matrona de turno la que gestionó la solicitud de Fernanda porque su caso se correspondía con las causales de la ley y le pidió disculpas por el mal accionar del equipo médico. Ese mismo sábado comenzó el proceso de aborto con pastillas, la mifepristona. 

El domingo le tocaba la segunda dosis pero la doctora que estaba en turno se negó a seguir el procedimiento por declararse objetora de conciencia. Fernanda reclamó que había sido informada, que había firmado un consentimiento y que correspondía al equipo médico respetar su derecho. La doctora se negó a continuarlo. 

A esta situación se sumó que Fernanda tenía que compartir habitación con mujeres que iban a ser madres. “Estaban con sus guatas enormes, que las auscultaban y escuchaban el latido de sus guaguas, entonces la verdad es que era un poco traumático y me cambiaron a otra sala donde eran mucho más adultas, que estaban con temas de cáncer y otras enfermedades y me dejaron ahí”.

Fernanda estaba atravesando un momento difícil y sentía que nadie la escuchaba. 

Durante la jornada del domingo empezó a sufrir fuertes dolores que asoció a contracciones. Le dijo a su pareja de ese entonces que buscara ayuda. “Fueron, me vieron y me dijeron: ‘chiquilla no pasa nada, tranquila, esto es normal’”. El personal médico abandonó la habitación, pero a los minutos su pareja la vio mal y le dijo que se pusiera de pie. “Estaba el charco de sangre y estaba la guaguita que había caído entre medio de mis piernas”, expresa. 

“Ahí llegaron todos, apareció desde la enfermera, el camillero, la matrona, la matrona en práctica, la ginecóloga, el médico, todos y decían: “ay es que esto no estaba previsto”. Me trataron de mover en ese minuto, me sacaron a la guagüita y la tiraron dentro de una chata y después nos preguntaron: “ah, ¿ustedes la van a querer?”. Sí, le dice el papá de la guagüita, entonces ahí la sacan y la enrollan como en una sabanilla y a mí me traspasan a una camilla y me llevan a pabellón porque había que hacer legrado urgente”.

Cuando Fernanda llega al pabellón se encuentra con otro obstáculo. Nadie quiso atenderla porque el personal se reconoció objetor de conciencia. Discutieron el traslado de Fernanda hacia otra institución de salud pero como los minutos eran determinantes para su vida, la doctora objetora la atendió. 

Al día siguiente, Fernanda fue dada de alta. “No me dieron antibióticos ni nada, se supone que esta ley viene con un programa de acompañamiento, pero la verdad es que fue bastante nefasto conmigo, me corrían las horas o me las cancelaban cuando yo llegaba”. 

Fernanda que estaba informada sobre las vías de reclamo, dejó las quejas correspondientes en la Superintendencia de Salud, en el Ministerio de Salud y en el Servicio de Salud de Viña del Mar- Quillota que le correspondía por su domicilio. 

Semanas después, cuando ya se había reencontrado con su hija y había atravesado el funeral de su hijo, recibió una carta del hospital enviada por el director subrogante donde le pedía disculpas y reconocía los errores que se habían cometido por desconocer la ley. 

“Yo la verdad es que me molesté bastante”, asegura Fernanda. Por este motivo grabó un video contando su experiencia y lo compartió en su Facebook. Se volvió viral, recibió mensajes de apoyo de personas que habían pasado situaciones similares en el hospital, pero también se contactó la prensa y su caso salió en todos los medios. 

Desde Corporación Humanas la acompañaron en los primeros pasos de su reclamo.  Fernanda fue a mediación pero como no llegó a un acuerdo inició un proceso de demanda judicial que está a la espera de audiencia de juicio. Rescata la importancia de reclamar. “Yo creo que uno tiene que hacer valer lo que uno quiere y sus derechos, o sea, si hay deberes y derechos desde el equipo de salud hacia los pacientes también los hay al revés”.

Para Fernanda toda la situación que vivió fue traumática “no tanto por lo que significa el aborto sino por el contexto en que se dio”. Cuando le pedimos que diga qué significa para ella el aborto, responde después de un largo silencio: “yo creo que significa VIDA. Es súper contradictorio, pero cada mujer es sabia sobre por qué toma algunas decisiones y sigues viviendo igual”. 

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