República Democrática del Congo: Amnistía Internacional lanza la campaña “Seis millones de voces por la justicia en Congo”, en un nuevo impulso para exigir rendición de cuentas por los crímenes de derecho internacional

Se pide a seis millones de personas en todo el mundo que firmen la petición lanzada hoy por Amnistía Internacional para reclamar que se haga justicia a las víctimas y sobrevivientes del conflicto en la República Democrática del Congo, que ha durado más de 30 años y, según cálculos, se ha cobrado seis millones de vidas.

La campaña “Seis millones de voces por la justicia en Congo” de la organización de derechos humanos aboga por el establecimiento de un mecanismo judicial internacional para investigar los crímenes de derecho internacional cometidos por fuerzas de seguridad, grupos armados y otros actores congoleños y extranjeros entre 1993 y 2003.

¿Cuánto tiempo más ha de esperar la población congoleña para que se haga justicia? Durante décadas se ha prometido justicia a víctimas y sobrevivientes; sin embargo, la mayoría de los perpetradores de estas atroces violaciones de derechos no han sido obligados a rendir cuentas.

Vongai Chikwanda, directora regional adjunta de Campañas de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral

El brutal conflicto se ha cobrado un número demoledor de víctimas civiles y se ha caracterizado por reiterados ataques contra la población civil y el desplazamiento de millones de personas. Se ha utilizado la violación como arma de guerra, destruyendo innumerables vidas y causando traumas y lesiones a miles de mujeres y niñas.

“¿Cuánto tiempo más ha de esperar la población congoleña para que se haga justicia? Durante décadas se ha prometido justicia a víctimas y sobrevivientes; sin embargo, la mayoría de los perpetradores de estas atroces violaciones de derechos no han sido obligados a rendir cuentas”, ha dicho Vongai Chikwanda, directora regional adjunta de Campañas de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral.

“El presidente Tshisekedi afirma que está comprometido con la justicia. Debería pasar de las palabras a los hechos y trabajar con la Unión Africana y las Naciones Unidas para establecer un mecanismo judicial internacional efectivo que investigue los crímenes de derecho internacional cometidos entre 1993 y 2003, incluidos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y obligue a los responsables a rendir cuentas. Las autoridades deben asimismo garantizar a víctimas y sobrevivientes una reparación que incluya indemnización, rehabilitación, satisfacción y restitución.”

“Además, ya es hora de que las autoridades congoleñas garanticen que los tribunales ordinarios congoleños investigan y procesan los crímenes cometidos desde 2003 de manera independiente, imparcial y más eficaz, incluso a través de las salas mixtas previstas en los tribunales de Apelación.”

La campaña de Amnistía Internacional insta a aprobar la ley sobre el establecimiento de salas mixtas en los tribunales de apelación de la RDC, con competencias sobre todos los crímenes de derecho internacional cometidos en territorio de la RDC, así como el establecimiento de un tribunal —integrado por personal y magistrados congoleños y extranjeros— competente para juzgar los crímenes cometidos durante las guerras libradas en Congo de 1993 a 2003.

El presidente Tshisekedi afirma que está comprometido con la justicia. Debería pasar de las palabras a los hechos y trabajar con la Unión Africana y las Naciones Unidas para establecer un mecanismo judicial internacional efectivo que investigue los crímenes de derecho internacional cometidos entre 1993 y 2003, incluidos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y obligue a los responsables a rendir cuentas.

Vongai Chikwanda

“Una generación entera de congoleños y congoleñas no han conocido otra cosa que el conflicto, que les ha arrebatado sus derechos humanos, trastornado su vida y frustrado su futuro. Es hora de que actores nacionales, regionales e internacionales renueven su impulso para garantizar justicia, rendición de cuentas, reparaciones efectivas y la protección de la población civil en el este de la República Democrática del Congo. Estamos pidiendo los nombres de todas las personas congoleñas que han muerto debido al conflicto en el este de la República Democrática del Congo para incluirlos en nuestra petición”, ha afirmado Vongai Chikwanda.

“Amnistía Internacional se solidariza con las víctimas y sobrevivientes del conflicto en el este del país, e invita a sus miembros y simpatizantes en todo el mundo a sumarse a su campaña para hacer frente a la continuación y el legado de las atrocidades masivas en la República Democrática del Congo. La humanidad debe triunfar”.

La campaña también insta a la RDC a declarar el 1 de octubre como Día Anual de Reflexión y Acción sobre los Crímenes de Derecho Internacional cometidos en la República Democrática del Congo. La fecha se refiere al día en que las Naciones Unidas publicaron su informe de documentación en 2010, en el que se documentaban los amplios abusos contra los derechos humanos, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos en la República Democrática del Congo entre 1993 y 2003. Muchas de sus recomendaciones, entre ellas el establecimiento de un mecanismo judicial especial, siguen sin aplicarse.

“Sería un día para el recuerdo, la educación, la solidaridad y el compromiso renovado con la justicia y la prevención de atrocidades”, ha explicado Vongai Chikwanda.

Información complementaria

El conflicto en el este de la República Democrática del Congo se ha prolongado desde la década de 1990. Tras el genocidio ruandés en 1994, cientos de miles de personas ruandesas, en su mayoría de etnia hutu y algunas que habían participado en el genocidio, huyeron al que entonces era Zaire. Su presencia, combinada con un arraigado patrón de violaciones de derechos humanos durante el régimen del presidente Mobutu, contribuyó a la invasión de la RDC por ejércitos enemigos, incluido el de Ruanda, que apoyaron al movimiento rebelde congoleño dirigido por Laurent-Désiré Kabila, quien terminó derrocando a Mobutu en mayo de 1997. No obstante, el ascenso de Kabila al poder no puso fin a la intervención militar extranjera en el país. Enseguida surgieron tensiones entre el nuevo gobierno congoleño y sus anteriores socios regionales, en particular Ruanda y Uganda, lo que dio paso a una nueva intervención extranjera, la aparición de nuevos grupos armados congoleños apoyados por el gobierno de la RDC y Estados vecinos, y al estallido de la segunda guerra del Congo en 1998. La presencia continuada de ejércitos extranjeros y grupos armados asociados agravó la inseguridad, alimentada por disputas basadas en identidades étnicas, y la competencia por la influencia política y los recursos naturales, y afianzó círculos viciosos de violencia que han seguido afectando a la población civil, especialmente en el este de la República Democrática del Congo. Actualmente hay más de un centenar de grupos armados activos en la RDC.

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