Ante la condena expresada por la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, de los cánticos racistas proferidos por miembros del Parlamento, Dinushika Dissanayake, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Europa, ha manifestado:
“La desagradable escena del mes pasado en la que miembros del Parlamento Europeo corearon ‘mándalos de vuelta’ es la consecuencia del racismo y la xenofobia tolerados y fomentados tanto dentro como fuera del Parlamento Europeo desde hace mucho tiempo. Esta virulencia no debería tener cabida en la sociedad, y menos ser expresada tan abiertamente en una institución pública.
La presidenta Metsola hace bien en condenar los actos de estos miembros del Parlamento cuyo discurso podría incitar a la discriminación de las personas racializadas; pero no basta con una condena. Éste debe ser un momento decisivo para que el Parlamento haga frente al racismo sistémico y persistente en toda Europa, donde están resurgiendo formas de racismo declarado en el discurso público.
Durante años, líderes políticos europeos han utilizado como chivos expiatorios a las personas refugiadas, migrantes y solicitantes de asilo, para desviar la atención de su propia incapacidad para abordar las consecuencias de los recortes de servicios públicos, las crisis de la vivienda y las subidas del coste de la vida.
Por fin la máscara ha caído del todo. Los lemas coreados ponen al descubierto el racismo y la xenofobia que apuntalan el Reglamento de Retorno de la UE, una legislación que hará que aumenten exponencialmente las detenciones y deportaciones de personas indocumentadas por la UE, y que perjudicará de forma desproporcionada a las personas racializadas.
Mientras la Unión Europea prepara su peor ataque a los derechos de las personas migrantes de la historia reciente, estas escenas son una advertencia de lo que nos espera si no cambiamos de rumbo. La capitulación ante los grupos antiderechos tiene que acabar aquí. El racismo y la xenofobia no pueden ser la voz del Parlamento Europeo.
Con su ensangrentado historial de colonialismo, esclavitud, genocidio y holocausto, y los legados que acechan su pasado y su presente, Europa conoce de sobra las consecuencias de normalizar la discriminación contra personas marginadas.”
Información complementaria
En junio, decenas de miembros del Parlamento Europeo celebraron el resultado de la votación sobre el Reglamento de Retorno, dirigido a incrementar las deportaciones, coreando “send them back” (mándalos de vuelta), lo que llevó a otros miembros de la cámara a responder gritando “shame on you” (no tenéis vergüenza).
En el contexto del racismo sistémico, corear “mándalos de vuelta” se basa en el prejuicio racista de que las personas refugiadas, migrantes y solicitantes de asilo, en su mayoría racializadas en el contexto de Europa, no pertenecen a la UE y deberían ser excluidas por su origen nacional, racial o étnico.
Amnistía Internacional y más de 250 organizaciones de la sociedad civil pidieron de forma inequívoca que se rechazara este reglamento. Es una legislación cruel, punitiva y basada en la detención, la deportación y la externalización. Será especialmente nociva para las personas racializadas y abocará a más personas a un limbo jurídico y unas condiciones peligrosas.
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