Chipre: Las autoridades deben proteger a las personas migrantes y refugiadas frente a los ataques racistas

AMNISTÍA INTERNACIONAL y Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM)
© Kostas Pikoulas/NurPhoto via Getty Images

© Kostas Pikoulas/NurPhoto via Getty Images

En respuesta a las manifestaciones tipo pogromo y los violentos ataques contra personas racializadas —incluidas personas migrantes y refugiadas— que han tenido lugar en Limassol y Chloraka en las últimas semanas, en las que se han destruido comercios propiedad de migrantes y varias personas han sido atacadas por multitudes, Adriana Tidona, investigadora de Amnistía Internacional sobre Migración, ha declarado:

“Los violentos ataques racistas de Chloraka y Limassol deben servir de alerta para que las autoridades de Chipre tomen medidas inmediatas para abordar la retórica racista y los abusos, que han ido en aumento en el país durante años”.
La ONG antirracista KISA ha declarado que la policía de Chloraka no actuó para evitar los ataques del 27 de agosto, a pesar de que antes de los sucesos se la había informado de publicaciones en las redes sociales, y de que la propia policía presenció presuntamente la violencia.
“Las ONG que trabajan por la igualdad y los derechos de las personas migrantes llevan muchos años enfrentadas a un contexto sumamente difícil. No es de extrañar que ahora se estén produciendo violencia física y ataques en un contexto en el que los discursos negativos sobre las personas migrantes han sido una constante.”
Las iniciativas locales para apoyar a quienes han sufrido ataques muestran que muchas personas de la localidad mantienen una fuerte solidaridad. Ahora es el turno de las autoridades para proteger y promover el trabajo de quienes apoyan a las comunidades racializadas, incluidas las personas migrantes, y garantizar que pueden trabajar sin miedo a amenazas e intimidación”, ha manifestado Michele Levoy, directora de la Plataforma para la Cooperación Internacional sobre Migrantes Indocumentados (PICUM).
 
Las autoridades de Chipre deben iniciar una investigación urgente sobre los ataques de Chloraka y Limassol y sobre la respuesta policial a ellos, y debe emprender acciones enérgicas para prevenir cualquier futura violencia y para proteger a las personas racializadas.
Adriana Tidona, investigadora sobre Migración de Amnistía Internacional
 
Los últimos ataques contra personas migrantes racializadas son consecuencia directa de unas políticas gubernamentales que fomentan el racismo, el discurso de odio, la xenofobia y la intolerancia en la sociedad chipriota. Instamos a las autoridades a emprender acciones enérgicas para erradicar la violencia contra las personas migrantes racializadas y para hacer que los responsables de alentarla rindan cuentas. Denunciamos con firmeza el total silencio de los Estados miembros de la UE tras otra oleada más de violencia contra personas migrantes. 
Emmanuel Achiri, responsable de trabajo sobre políticas y promoción  ENAR
Información complementaria
El 27 de agosto se celebró en el pueblo de Chloraka una manifestación contra personas migrantes, en la que participaron representantes políticos locales. Ese mismo día, y al día siguiente, grupos de extrema derecha atacaron a personas racializadas, incluidas personas migrantes y refugiadas, y sus bienes. Dos semanas antes de los ataques, las autoridades habían decidido desalojar a decenas de personas migrantes y solicitantes de asilo que residían en el “Ayios Nikolaos”, un complejo residencial abandonado cuyo uso se había prohibido formalmente en 2020.
En la ciudad de Limassol se produjeron protestas y ataques similares al atardecer del 1 de septiembre. Los manifestantes, algunos de ellos enmascarados, arrojaron cócteles molotov, corearon lemas racistasatacaron y dañaron comercios propiedad de personas racializadas, y agredieron físicamente al menos a cinco de estas personas, entre ellas varias que trabajaban repartiendo mercancías. Los informes locales criticaron que la policía chipriota, presente en el lugar de los hechos, no había intervenido para impedir de manera efectiva la violencia o proteger a las víctimas.
En el pasado se han documentado ataques racistas tanto en Chloraka como en Limassol. En enero de 2022 se produjeron manifestaciones y ataques similares en el complejo residencial “Ayios Nikolaos”. Este mismo año se lanzaron también ataques racistas en Limassol.