El 2 de diciembre de 2024, el Tribunal de Apelación de Bruselas dictó una sentencia histórica en la que reconocía la responsabilidad del Estado belga en el secuestro y la segregación racial sistemática de que fueron objeto menores métis[1] durante el régimen colonial belga, actos que el Tribunal calificó de crímenes de lesa humanidad.
En lugar de aceptar este histórico fallo y dar el primer paso hacia una reparación significativa, el Estado belga decidió impugnarlo ante el Tribunal de Casación.
Hoy, African Futures Lab, Amnistía Internacional, Pan African Lawyers Union y Reform Initiatives acogen con satisfacción la decisión del Tribunal de Casación de desestimar ese recurso y confirmar la responsabilidad de Bélgica en crímenes de lesa humanidad de la época colonial y el derecho de las víctimas a una reparación.
La demanda fue presentada por cinco mujeres métis nacidas en el Congo belga entre 1948 y 1952 —Marie-Josée Loshi, Noëlle Verbeken, Léa Tavares Mujinga, Simone Ngalula y Monique Bitu Bingi— que fueron separadas forzosamente de sus madres congoleñas; internadas en instituciones religiosas; privadas de su familia, nombre, raíces e identidad, y abandonadas posteriormente, cuando Congo se independizó en 1960.
Esta sentencia representa una victoria decisiva para ellas, para todas las personas métis sobrevivientes y sus madres cuya lucha de décadas ha puesto de manifiesto la violencia racial, de género y colonial que constituyó el centro de la política belga hacia los niños y niñas métis y sus madres.
“La sentencia de hoy es una señal de esperanza para estas cinco mujeres valientes y para todas las personas que siguen luchando en todo el mundo para obtener una reparación por las injusticias de la época colonial. También es un recordatorio para Bélgica y otros Estados europeos de que no pueden eludir sus obligaciones de derecho internacional de hacer frente a las secuelas que aún persisten del colonialismo europeo y de repararlas”, afirmó Rym Khadhraoui, de Amnistía Internacional.
La decisión de hoy no es solo una victoria judicial: también es una victoria histórica y política. Confirma que, por primera vez, se ha ordenado a un Estado europeo que indemnice a las víctimas de la colonización. También confirma que Bélgica no puede, por una parte, reconocer la situación de los niños y niñas métis y de sus madres africanas mediante disculpas oficiales y resoluciones parlamentarias y, por otra, luchar contra las sobrevivientes en los tribunales cuando ese reconocimiento se traduce en responsabilidad legal y en reparaciones.
“Esta decisión transmite un mensaje claro: las antiguas potencias coloniales no pueden basarse en el reconocimiento, las disculpas o los gestos simbólicos al mismo tiempo que niegan a las personas sobrevivientes una reparación proporcional a la magnitud de la violencia colonial que soportaron”, dijo Geneviève Kaninda, de African Futures Lab.
Por tanto, African Futures Lab, Amnistía Internacional, Pan African Lawyers Union y Reform Initiatives piden al Estado belga que:
- Ejecute en su integridad y sin dilación la sentencia.
- No siga demorándose en proporcionar una reparación a las personas sobrevivientes.
- Adopte un marco integral de reparaciones para las personas métis y sus madres afectadas por las políticas coloniales belgas.


